Geomorfología

“AQUÍ, PARA IR A LA SIERRA, TIENES QUE BAJAR”

Por estos pueblos suelen decir “aquí para ir a la sierra tienes que bajar”, ya que en escasos metros se salvan de manera abrupta desniveles de hasta 200 m.

El Tajo, en su recorrido por estas tierras, hace honor a su nombre y se hunde bruscamente en la Penillanura sin crear un verdadero valle. De este modo, se rompe la homogeneidad del paisaje y aparecen los riberos, denominación dada a las laderas con fuertes pendientes próximas al río y a sus principales afluentes. Por estos pueblos suelen decir “aquí para ir a la sierra tienes que bajar”, ya que en escasos metros se salvan de manera abrupta desniveles de hasta 200 m.

Al profundo encajamiento del río y sus riberos hay que sumar ciertos elementos geomorfológicos que proporcionan a este espacio un excepcional interés. En el noreste de este territorio podemos disfrutar de los impresionantes cañones fluviales de Peñafiel y de Segura, donde el río Erjas corta el batolito granítico a través de una importante fractura que lo recorre diametralmente, mediante un profundo cañón de paredes verticales y de estrecha anchura. En los tramos más rápidos de los cauces de los ríos Erjas, Salor y Sever se encuentran marmitas de gigante, que el agua, con ayuda de gravas y arenas, ha excavado en las rocas. Además, existen marcas del oleaje grabadas en algunas capas de pizarras (ripples) que nos recuerdan el origen marino de estos.

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